Se acerca el verano y con ello el cambio de
hábitos dentro de la rutina familiar. Para establecer los hábitos
del sueño tendremos que establecer horarios estrictos que habrán de ser
cumplidos. Una vez se le haya acostumbrado al niño a irse a dormir a determinada
hora, comenzará a sentir sueño cuando se acerque ese momento.
Otro aspecto de
deberemos mantener para que se cumplan las normas del sueño será la firmeza con
la que debemos decirles que ha llegado la hora de dormir. Esa firmeza debe ser
mantenida con tenacidad y persuasión y no con gritos ni violencia. Los niños
son niños y siempre van a intentar salirse con la suya, pero nosotros somos
adultos y debemos trabajar nuestra “mano izquierda” para persuadirles hasta
conseguir que vayan a dormir. Una vez lo hemos convertido en hábito, tendremos
la mitad del trabajo hecho!
A los niños les gusta que
todos los días transcurran determinadas cosas de la misma manera, por ello si
les bañamos antes de la cena, les damos la cena, hacen pipí antes de acostarse
y les acompañamos a la cama, los niños estarán más predispuestos.

Con la llegada de las
vacaciones, entramos en otra dinámica, más llena de actividades lúdicas, de
descanso, deporte, diferentes horarios de comida, visitas de amigos etc… Y con
ello, que todos nuestros horarios se alteren! Pues bien, debemos intentar que
los niños recuperen el hábito del sueño tras los primeros días ajetreados con
nuevos amigos, nuevos lugares etc…y no retrasar más de media hora el momento de
irse a la cama. Retrasarlo mucho más podría romper el ritmo.